¡Hola, aquí me tenéis otra vez!

Si estás leyendo estas lineas es que estáis interesados en saber más sobre mí y sobre cómo trabajo; esto me alegra, así que…¡seguimos adelante!

Algunos me preguntan porqué me gusta la fotografía de bodas; pues, no es una pregunta de “trabajo” sino más bien personal.

Es verdad que ésta es mi profesión, de eso vivo, pero ¡para mi es una pasión! Saber que una pareja de novios pone en mis manos el futuro de sus recuerdos, me pone los pelos de punta, por la responsabilidad y el honor que me dan.

Saber que un trozo de su historia, de los más bonitos, yo lo he visto, he sido testigo, participe de él, hasta lo he contado a través de la cámara para que pudiera quedar impreso para siempre.

Saber que una parte de mí está presente en aquellas fotos, en aquel álbum que cuenta la historia de uno de los días más felices que se puedan vivir…y que lo he hecho posible con mi compromiso, con mi esfuerzo, con mi trabajo, con mi dedicación; y luego ver la cara de felicidad de los novios a la hora de entregarles el reportaje, aquellas sonrisas y lágrimas al ver las fotos que te proyectan a aquel día que ya no está pero sigue allí, en tus recuerdos, en esas imágenes.

Todo esto es la razón de mi profesión y del porqué la fotografía de bodas consigue satisfacerme cada día más.

Preboda

Desde mi punto de vista uno de los secretos que permite conseguir un buen reportaje de boda es la complicidad con el fotógrafo.

Si estáis confiando en mí vuestros recuerdos, necesito conoceros y vosotros a mí. Siempre que la gente viene a mí me avisa diciendo que no es fotogénica y que se pone tensa delante de una cámara: os aseguro que esto es normal y sólo a los modelos experimentados no les pasa.

Es por eso que siempre aconsejo a los novios que hagan una preboda. Es para mi una sesión imprescindible porque os vais a acostumbrar a estar delante de la cámara, me veis trabajar, yo voy conociéndoos, vuestros caracteres, los ángulos favorables para sacaros guapos.

Es éste el banco de pruebas que me permite descubrir lo que a vosotros os gusta más para luego captarlo exactamente en el día de vuestra boda y evitar luego sorpresas que ya no tienen solución.

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Al final vosotros vais a estar más relajados el día de la boda porque ya sabéis quien soy, cómo trabajo, habéis visto vuestras fotos y no simplemente lo que está en la web… Muchas novias (si, sobre todo ellas) al pasar el día de la boda me dicen que no recuerdan haberme visto a su alrededor, busco pasar desapercibido

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La experiencia previa conmigo crea esa complicidad entre nosotros que permite que el gran día todo fluya y salga estupendo. Si sé que gozo de vuestra confianza y me siento tratado como un invitado más podré darlo todo y esto se reflejará en vuestro reportaje.

Además os llevaréis todas las fotos de la sesión, que podréis usar seguramente en algo de decoración de vuestra boda.

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La boda

El día de vuestra boda nuestro recorrido (de Rosa y mío, si, vamos los dos) será el siguiente: primero vamos a casa del novio. Será breve, unos 30 minutos para sacarle partido a ese momento tan especial para el novio y también junto a su familia. Después nos vamos a casa de la novia y nos quedaremos allí todo lo que haga falta, quitando el tiempo necesario para llegar al lugar de la celebración, donde nos volvemos a ver. Todo esto lo estableceremos en un cronograma detallado que redactaremos juntos.

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Las fotos de exteriores ¿dónde las hacemos? Esto lo planifico con vosotros y escogemos juntos el lugar (como pasa con la preboda); a veces los novios lo dejan todo en mis manos y entonces elijo yo el lugar y allí pasaremos una media hora para luego pasar al banquete y con todo lo que sigue. Nosotros generalmente nos quedamos hasta una hora después del primer baile, porque queremos que tengáis fotos divertidas pero tampoco retratar a la gente ya muy perjudicada, jaja.

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Después de la boda, os iréis de luna de miel, en un lugar estupendo en el que descansáis y desconectáis y conocéis sitios nuevos…  Mientras, yo estaré seleccionando y retocando vuestras fotos. En 6-8 semanas tendréis vuestro reportaje completo, todas las fotos del día, en alta resolución y sin marca de agua, listas para imprimirlas si queréis.

El álbum será él que vosotros elijáis: hay muchas opciones entre tamaños, tapas, materiales, cajas, bolsas, tipos de papel. Yo os informaré y asesoraré del principio al final para que tengáis un álbum al altura de vuestra boda y personalizado hasta el último detalle. Eso sí, vosotros sois los que vais a escoger las fotos del álbum, porque las fotos son de vuestra boda y el álbum es para vosotros.

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He tenido a novios que no querían el álbum y han preferido sólo las fotos en digital, opción respetable pero desde mi punto de vista lo digital, aparte de sus ventajas, tiene una fundamental debilidad: es fácil de perder o borrar. Sin embargo el álbum siempre está allí, con o sin luz, no necesita de ninguna tecnología y está siempre a nuestro alcance; además en el álbum las fotos no están allí en orden numérico (como pasa con un dvd o usb) sino están organizadas con un sentido: contar la historia de vuestra boda a través de los momentos más importantes y emotivos que la han caracterizado. Bueno, supongo que ha quedado clara mi opinión, así que no voy a volver sobre el asunto.

Bueno, hasta ahora os he estado describiendo mi manera de pensar y trabajar, pero quiero definir algunos detalles más:

No trabajo con ninguna pareja sin un contrato. Lo veo muy importante para ambas partes, para vosotros que me vais a contratar y para mí. En él se explica minuciosamente todos los servicios que vais a tener y las distintas cláusulas para que luego no haya ningún problema o sorpresa de última hora. Una vez que habéis decidido que sea vuestro fotógrafo, firmaremos el contrato y se hace entrega de una señal (generalmente un 30% del coste total), y todo ello se verá reflejado en el contrato, para que quede por escrito lo que se me entrega y lo que queda por pagar. La experiencia me ha enseñado que la confianza se gana no sólo con bonitas palabras sino demostrándolo con los hechos y para mí no se trata simplemente de firmar unos papeles sino de comprometerme exclusivamente con aquellos que me han escogido.
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Cada vez son más las parejas que vienen a verme y me dicen: “nosotros no somos de posar”, “yo no sé posar y, cuando lo hago, salgo fatal”. Las parejas que se casan no suelen ser modelos o actores, así que todos, más o menos, tenéis algo de pudor a la hora de veros delante de la cámara; saberse delante del fotógrafo (sobre todo al comienzo) crea lo que llamo “efecto ascensor”: empezáis a miraros el uno al otro pensado “¿y ahora que hacemos?”.

Para eso están las prebodas y para eso estoy yo ahí, para ayudaros a que os sintáis a gusto y empecéis a relajaros cada vez más.

Dentro de mi trabajo también está dirigir a la pareja, dejar que os mováis libremente pero también sugerir abrazos, gestos de cariño y todo lo que transmita emociones, las mismas que hay entre vosotros que estáis a punto de casaros.

Mi objetivo es captar la naturalidad de vuestro gran día y cuando hace falta también facilitar que se creen otros momentos igualmente bonitos, sin que por eso parezcan artificiales, donde se ve la pasión y el amor entre vosotros.

Eso es lo que quiero fotografiar y lo que quiero daros, porque realmente vosotros os queréis y yo estoy deseando retratar estos momentos mágicos entre vosotros. Os aseguro que estas fotos luego ¡os van a encantar!

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Últimos detalles

Recordad: es VUESTRA boda, no de vuestros padres o de la gente que os rodea; eso significa que sois vosotros que tenéis que organizarla según vuestros criterios, os tiene que gustar a vosotros, ya no habrá otras (espero…) y los demás que organicen la suya cuando llegue el momento (si es que no la han tenido ya).

Recordad que la fotografía (y el vídeo) es lo único que queda; las lágrimas, las sonrisas, las miradas, los abrazos, los momentos únicos, mágicos, especiales, las emociones de ese día se van enseguida, ya no vuelven, pero sí estarán plasmadas en las fotos que os voy a entregar y que os permitirán volver de nuevo a esos momentos, dentro de un mes o cincuenta años.

Esto no lo conseguirá el banquete, ni la fuente de chocolate o la mesa dulce, tampoco la barra libre. Eso no significa que no haya que celebrarlo por todo lo alto, pero se pueden buscar alternativas igualmente bonitas sin gastar muchísimo (y regatear con el fotógrafo o buscar uno barato que luego no os da el mismo resultado)…

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¿Queréis saber cómo? Pues estamos aquí para asesoraros, mi mujer es una caja de ideas a la hora de inventar cosas y buscar alternativas “guays” y muy económicas. Sólo tenéis que quererlo y romper con lo establecido y lo tradicional. Por nuestra parte, encantados de echaros una mano en la organización, esto nos hace sentir más participes y cercanos a vosotros.

Para hacer eso, escribidme un correo a bodas@danielespatafora.com, uno largo donde me contáis quiénes sois, vuestra historia, que tenéis planeado, todo lo que puede ser importante para que yo empiece a conoceros. Por favor, no me escribáis correos del estilo: “Hola, me llamo menganito, pido un presupuesto para la boda”. Si queréis una boda con estilo y con fotos que emocionan, pues empecemos desde el principio, con un correo en condiciones, contándome dónde os conocisteis, dónde vivis, qué tipo de boda estáis organizando y todos los detalles que se os puedan ocurrir. Y por cierto, tuteadme, nada de usted.

Creo que ya he acabado, lo importante que quería contaros ya lo tenéis en estas líneas; ya me conocéis un poco más y ahora os toca a vosotros contactar conmigo, os estoy esperando, estaré encantado de contestar y recibiros. Por favor, no os cortéis, aunque sea simplemente para pedir un consejo, aquí me tenéis, ¿vale?

¡Os doy un abrazo y os deseo toda la felicidad que os merecéis!

Hasta pronto,

Daniele